Si sabes leer entre líneas, esto probablemente te interese.

Antes déjame ponerte en contexto.

Era primavera, abril del 2025.

Estaba en la casa de mi padre, una casa antigua en mitad del campo.

Yo estaba en una silla sentado.

El máximo ruido que se escuchaba son los ocupas volando de flor en flor.

De abejas, hablo…

Un día, sentado, me pasó algo que me enseñó una de las características más importantes a la hora de diferenciarte de los demás y tener éxito.

No te invito a que me creas, de verdad, pero en todo caso es una de las bases para alcanzar el éxito.

Abre bien los ojos ahora.

Cada mañana que me levanto, siempre hay un pájaro que se pone en un árbol enorme y, desde mi casa antigua, no hay ningún día que no le oiga cantar.

No falla ni uno.

Y además, siempre que canta, lo hace diferente a los demás.

Ya sabes, no es “pío pío”…

Lo hace de forma que nunca escuché algo parecido… y me llamó mucho la atención.

Tanta que empecé a imitarle silbando.

Dicen que los pájaros cantan cuando están felices…

No sé si eso será cierto, o si lo hacen porque quieren llamar la atención de la hembra para follársela.

El caso.

Que en seguida caí.

Y es que un pájaro, ha ganado lo que muchas empresas y personas no consiguen y no hacen.

Mi atención.

Y otras cosas más imprescindibles

Concretamente 4 cosas.

Allá van.

Como hagas igual lo que todo el mundo hace…

Como no tengas estilo propio…

Como no trabajes y estés todos los días sacando tiempo para aquello que te apasiona…

Como no disfrutes de lo que haces y todo lo hagas por dinero…

Seguramente todo lo que sueñes, será únicamente eso, un sueño…

Y está bien así también…

¿Pero a qué me refiero?

A que no te pongas limites ostia.

A que le eches un par de cojones.

A que no te conformes con los límites que puedan tener tus amigos cuando te sueltan que: “No digas tonterías, trabajar no le gusta a nadie pero es lo que toca.”

Sí, es lo que hay, ¿pero eso significa que no hay nada más allá que trabajar tus 8 horas de jornada?

Y aquí es cuando te cito una frase de mi padre:

Hay que tocar el cielo y más allá, sin levantar los pies de la tierra

Seamos claros.

Nadie lo va a hacer por ti.

Ni tu vecino.

Ni tu tía.

Ni tu madre.

N
A
D
I
E

Hasta a veces ni tú mismo, pues te pondrás excusas para no hacerlo.

Y es ahí cuando hay que tener los huevos de coger el timón del barco y vencer a tu mente… a tus pocas ganas de hacer las cosas.

Entonces, si quieres volar como un pájaro (y no únicamente en tus sueños), te animo a ello y a que le eches cojones.

Este es mi primer correo y escribiré diariamente.

A volar ¿porqué no?

Y tú tienes potencial para hacerlo.

“No pero es que…”

Lo que tú digas.

Yo no quiero estar pensando en querer que llegue el viernes para “desconectar”.

En querer que me den por fin mis dos semanas de vacaciones.

En estar deseando acabar el trabajo para llegar a casa a descansar.

Quiero conectar siempre.

Quiero que nunca se acabe la semana.

No quiero gastar mi tiempo pensando y deseando unas “vacaciones”, quiero estar de “vacaciones” siempre con todo lo que haga.

Si te interesa lo más mínimo todo esto, voy a seguir haciéndolo por aquí.

Aquí la idea es ir aprendiendo y compartiendo lo que escribo con vosotros.

Si te ha gustado esta primera newsletter me alegro.

Si no, me alegro también.

Si escribes tu correo nos seguiremos viendo.

Si no, no.

Fuerte abrazo.

M.

Sigue leyendo